Una de las familias de las tortugas de agua dulce contiene la mitad de las especies del orden.
Estas tortugas se caracterizan por poseer patas parcial o totalmente palmeadas y por tener caparazones
planos, hidrodinámicos; ambos rasgos les ayudan a bucear y huir bajo el agua.
Con todo, varios géneros pertenecientes a esta familia se han adaptado a la vida terrestre y poseen un caparazón arqueado, más
característico de las tortugas de tierra; entre ellos se encuentra la tortuga caja americana, la cual
goza de la protección adicional de poseer un plastrón articulado que le permite un cierre completo del caparazón.
En España viven el galápago europeo y el galápago leproso, dos especies de caparazón aplanado que frecuentan zonas de aguas tranquilas.
En las lagunas y ríos de México y Estados Unidos se encuentra la gigotea elegante, con su caparazón decorado con dibujos
negros sobre fondo oliváceo. Las patas y la cabeza muestran unas atractivas franjas anaranjadas y amarillas.
Otras especies de este género se localizan en América Central, hasta Venezuela, además de las Antillas.
Entre las demás especies comunes en América Latina están: la tortuga roja o sabanera (desde México hasta Centroamérica),
el montañé (desde Panamá y Costa Rica hasta Ecuador), la sabaleta o chibiguí y la tortuga del Pacífico
(desde la península de Baja California hasta el suroeste de Canadá). La tortuga Tabasco o blanca aplanada,
común de este estado mexicano, es una especie única de la familia Dermatemídidos que sale muy poco a la
superficie para respirar; aún así, y dado su temperamento tranquilo, los pescadores la capturan incluso con las manos.
Se distribuye desde el sur de México hasta Guatemala y Honduras |