Las tortugas marinas más conocidas son la tortuga verde, la tortuga carey y la tortuga boba, que pertenecen a una misma familia,
y la tortuga laúd, que pertenece a una familia distinta. Esta última es la tortuga viva de mayor tamaño y alcanza un peso de
hasta 540 kilogramos. Las tortugas marinas viven sobre todo en aguas cálidas y son buenas nadadoras. Sus extremidades están
modificadas en forma de aletas que les permiten emigrar a lugares muy lejanos. La tortuga boba habita en las aguas costeras de
los mares tropicales y realiza grandes migraciones en la época reproductora.
La falsa carey o caballona es la quelónida de mayor tamaño, pues llega a pesar unos 200 kg y a medir 1,2 m;
se encuentra desde el Caribe hasta el sur del Atlántico americano. La olivácea o bastarda es la tortuga marina
de menor tamaño, con apenas 75 cm de longitud; vive en las Guayanas y en la costa de Chiapas. La famosa caguama
mexicana o tortuga lora vive en el golfo de México y anida en las playas del estado de Tamaulipas. La tortuga
verde emigra desde las costas de Brasil para reproducirse en la pequeña isla de Ascensión, a unos 3.340 km de distancia
en el interior del Atlántico.
Cuando las hembras de las tortugas marinas se arrastran por encima de la línea de marea para enterrar sus huevos,
ellas y sus grandes puestas son presa fácil para los depredadores y, en especial, para los cazadores de tortugas
que aprecian especialmente la carne de la tortuga verde. Además, debido a la reducción de las zonas de anidamiento
provocada por la urbanización de las costas, y a la mortandad de las tortugas en las redes de los pescadores, la
tortuga verde y la tortuga del Pacífico se encuentran al borde de la extinción, en tanto que la tortuga laúd se considera una especie amenazada. |